Los residuos lanzados al váter, la calle, los cauces fluviales, la arena de la playa o el mar se convierten en destructores del fondo marino. Algunas de estas «especies peligrosas» son: la bolsa de plástico, la lata de aluminio, el tetrabrik y la botella de plástico… Y todas provienen del poco civismo en el mar, las playas y ciudades. Pero es posible reducir este problema. De hecho es sencillo si todos participamos.